El contrato de permuta

Desde Ramis Abogados queremos abordar los contratos de permuta y los efectos que produce el concurso de acreedores sobre esta figura contractual. En el siguiente artículo esperamos resolver algunas cuestiones entorno a los efectos que tiene la declaración de concurso.

¿Qué es la permuta?

El artículo 1538 del Código Civil define la permuta como <<un contrato por el cual cada uno de los contratantes se obliga a dar una cosa para recibir otra>>.

Esto es, en vez del intercambio de una cosa por dinero que se realiza en una compraventa, en la permuta se realiza el intercambio de una cosa por otra.

Un supuesto muy habitual es el denominado contrato de permuta de solar por obra futura (que, técnicamente, no sería una permuta típica, pero se le asimila), en el que una parte entrega, por ejemplo, un solar a cambio de recibir un piso del edificio que en el mismo se construya.

¿Qué efectos tiene la declaración de concurso sobre el contrato de permuta?

En primer lugar, hay que tener presente que el de permuta es un contrato de tracto único (se cumple y consuma íntegramente en un único acto; en este caso, mediante la entrega de la cosa debida), no de tracto sucesivo (su cumplimiento se desarrolla en el tiempo mediante una serie de actos del deudor; por ejemplo, un contrato de suministro de luz).

Sentado lo anterior, ya estamos en disposición de analizar los artículos 61 y 62 de la Ley Concursal, que son los que regular los efectos del concurso sobre estos contratos.

Partiendo de que la declaración de concurso, por sí sola, no afecta a la vigencia de los contratos con obligaciones recíprocas, distinguiremos entre varios supuestos:

1.) El primero, que es además el más habitual y el que puede conllevar consecuencias más gravosas, es que a la fecha de declaración del concurso el contrato esté pendiente de cumplimiento por parte del concursado. Esto es, que el contratante no concursado sí haya cumplido con su obligación de entrega de la cosa y, sin embargo, no haya recibido la prestación a cargo del concursado.

El contratante no concursado no podrá solicitar la resolución del contrato y verá convertida esa obligación de hacer a cargo del concursado en dinero (conversión de prestación no dineraria en dineraria) y en vez de recibir la cosa esperada pasará a ostentar un crédito concursal, normalmente calificado como ordinario. La probabilidad de acabar pues sin la cosa entregada y sin recibir cosa o dinero a cambio es elevada.

2.) Puede suceder también que, a la fecha de declaración del concurso, el contrato esté pendiente de cumplimiento por parte del contratante no concursado. En este caso, el concursado podrá exigir al contratante no concursado el cumplimiento o resolución del mismo, con los consiguientes daños y perjuicios, ejercitando las acciones legales correspondientes (artículo 54 Ley Concursal).

3.) Si a la fecha de declaración del concurso las dos partes hubieran incumplido su obligación:

a.) El contratante que no esté en concurso tendrá que cumplir su obligación de entregar la cosa.

b.) El contratante concursado deberá cumplir su obligación con cargo a la masa.

c.) No obstante, la administración concursal, en caso de suspensión, o el concursado, en caso de intervención, podrán solicitar la resolución del contrato si lo estimaran conveniente al interés del concurso.

4.) Si el incumplimiento del contrato es posterior a la fecha de declaración del concurso:

a.) Sí puede solicitarse la resolución del mismo.

b.) Las prestaciones a que esté obligado el concursado se realizarán con cargo a la masa.

c.) No obstante y aunque exista causa de resolución, el juez, atendiendo al interés del concurso, podrá acordar el cumplimiento del contrato, siendo a cargo de la masa las prestaciones debidas o que deba realizar el concursado.

¿En qué posición queda pues el contratante no concursado ante incumplimientos del contrato?

No hay que olvidar que el contratante que cumple con su obligación y queda a expensas de que la otra parte cumpla la suya posteriormente, como es el supuesto típico de la denominada permita de solar por obra futura, estará siempre en una posición de debilidad.

Pero esa posición de debilidad se agrava aún más en situaciones concursales, en las que en definitiva el riesgo para el contratante no concursado de tener que cumplir con su obligación de entregar la cosa debida al concursado y, en cambio, no ver satisfecha su pretensión de recibir la que se le debe es, como decimos, elevado. En otras palabras, el contratante no concursado puede llegar a encontrarse con haber entregado lo que él debía y no recibir nada (ni la cosa esperada, ni dinero) a cambio.

Por ello, quien habiendo celebrado un contrato de permuta y, cumplida su obligación, se encuentre con el incumplimiento de la otra parte y vislumbre, aunque sea remotamente, la posibilidad de que esta sea declarada en concurso, debería plantearse interponer de inmediato demanda solicitando la resolución del contrato en cuestión.

Señalamos lo anterior por cuanto hay algunas resoluciones judiciales que, en caso de que la demanda solicitando la resolución del contrato de permuta se hubiera interpuesto con anterioridad a la declaración del concurso y de estimarse la misma, excluyen del inventario de la masa activa del concurso el bien que el contratante no concursado se obligó a entregar al contratante concursado.

El razonamiento en tal sentido es que los artículos 61 y 62 de la Ley Concursal presuponen contratos vigentes al tiempo de la declaración del concurso y que, en el caso de que el contrato quedara judicialmente resuelto con efectos ex tunc (retornando a la situación jurídica preexistente, como si el negocio no se hubiere concluido) en virtud de demanda promovida antes del auto de declaración del concurso, dichos artículos no son de aplicación, por lo que ni los bienes litigiosos serían de propiedad de la concursada ni se podría derivar ya ningún crédito para ninguna de las partes.

De quedar así planteada la cuestión, podría llegar a evitarse el enorme perjuicio que puede suponer al contratante no concursado encontrarse con esta situación.

Por último…

Si se encuentra en algún supuesto de los comentados, no dude en consultarnos. En Ramis Abogados nos permitimos afirmar que somos la firma que necesita para cumplir con sus expectativas concursales. Para cualquier duda o cuestión jurídica, nos encontramos en el centro de Palma.

El presente artículo informativo se publicita a efectos meramente orientativos, no constituyendo en ningún caso asesoramiento legal directamente aplicable y vinculante. Si desea asesoramiento sobre su caso concreto, no dude en contactar con nosotros: administracion@ramisabogados.com